18 mayo 2008

Lo bueno de Barcelona es que no se empeñan en acabar los espacios arquitectónicos de mala manera. Ellos van haciendo cosas nuevas sin destruir las antiguas por que sí; entonces crean espacios parecidos a los que pueden verse en pelis como "12 monos" y las cosas están vivas.

Fuimos a ver una casa muy antigua que lleva cerrada más de 20 años. Vacía. Fue sorprendente ver como en uno de los balcones una planta con aspecto del Pleistoceno Inferior continuaba con vida y crecía de manera ordenada. Es genial pensar que hay cosas por las que no has de preocuparte; consiguen salir adelante por si solas. Me dío mucha tranquilidad.